Como aprender a ahorrar de forma divertida
Desde la Fundació Caixa Ontinyent, con el programa Finança’t, pretendemos acercar la educación financiera a pequeños, grandes y no tan grandes. En este caso, los protagonistas serán los más pequeños de la casa, que son los consumidores del futuro y deben aprender pequeñas nociones del ahorro. Pero, ¿que mejor que hacerlo de una forma divertida? A continuación os proponemos varias actividades para que puedan aprender conceptos financieros.
1.- Hacer una hucha con material reciclado
Si tu hijo o hija es de los que los gustan las manualidades, ¡esta será su actividad preferida!
Es muy importante que desde bien pequeños ahorren, aunque sea en pequeñas cantidades. Además, se trata de una manualidad sostenible, porque reciclaremos una botella de plástico o un tarro de cristal que ya tenemos por casa. Os dejamos algunas ideas:

Fuente: Pinterest / PequeOcio / SaposyPrincesas
2.- Leer un cuento
Desde la Obra Social de Caixa Ontinyent se han editado una serie de cuentos de tradición oral que ya cuenta con 19 títulos, pero además, se ha publicado una serie de educación financiera que con 5 cuentos intenta acercar conocimientos a los más pequeños de una manera entretenida, donde Dino y sus amigos les esperan porque los acompañan en sus aventuras.
Los cuentos son: “La leyenda del pacto de fraternidad”, “Dino y el dinero”, “El cerdito ahorrador”, “Historias del explorador” y “Calixta la periodista”.
3.- Jugar todos juntos
Los juegos de mesa también son una manera fácil de aprender casi sin darnos cuenta. A continuación os proponemos algunos juegos actuales y no tanto que seguro que todos conocéis:
– El Monopoly: se trata de un juego de mesa para comprar y vender propiedades inmobiliarias, construir edificios y cobrar a todo aquel que paso por nuestra calle hasta arruinarlo. Es un juego recomendado a partir de 8-9 años, pero existe la versión Junior, para pequeños a partir de 5 años.
– MoneyLand: aprenderemos a pasar de tener un sueldo a vivir de rentas mientras que el paro, los gastos hormiga o los cracks inmobiliarios posan en peligro nuestra meta de conseguir acumular un millón. También aprenderemos a darle importancia al ahorro, a la inversión, a disponer de un fondo de emergencia, a endeudarse responsablemente, conocer como funcionan las franquicias y mucho más. Está recomendado a partir de los 12 años.

– Hotel: consiste a comprar terrenos, adquirir permisos de construcción y construir grandes complejos hoteleros por así, poder cobrar a los invitados cuando caigan en nuestra casilla. Además de inculcar cierta planificación financiera por no arruinarse a mediados de partida, permite a los más pequeños comprender que, por ejemplo, las vacaciones en la playa que tanto los gustan tienen un precio que conviene tener en cuenta antes de gastar el dinero en otros menesteres. A partir de 8 años.
– Fin de mes: el objetivo es simple y muy real: reunir a fin de mes. Dependiendo en qué casilla caiga nuestra ficha dispondremos de unos recursos diferentes. No obstante, tenemos la posibilidad de elegir en algunas ocasiones si realizar aquello que dice la casilla o ficha de turno, o pasar de largo inicia a los pequeños en la práctica de tomar decisiones financieras. Recomendado a partir de 10 años.

– Catán Junior: es un juego de mesa donde los jugadores pretendemos ocupar y dominar unos terrenos. Cada uno de estos terrenos genera una serie de recursos (ovejas, madera, cereales, etc.) que nos permiten comprar o crear algunas construcciones y caminos/barcos que nos darán puntos al final de la partida. A partir de 6 años.
4.- Planificar
Otra actividad interesante es planificar con los más pequeños sus finanzas. A Finanaça’tos explicamos como podemos conseguir que nuestros hijos e hijas ahorran, aprendan a marcarse metas y a posponer gratificaciones: https://programafinancat.es/es/inculcar-habito-ahorro/
También es buena idea marcar un objetivo común con toda la familia, por ejemplo: un viaje. Los más pequeños se sentirán parte de este objetivo si colaboran, por lo tanto, colocaremos un bote transparente en un aposento compartido de casa (en el salón, por ejemplo) y toda la familia tendrá que participar en el ahorro para conseguir el objetivo.