Cómo afrontar los previsibles gastos imprevistos
¿Sabes cómo afrontar los gastos imprevistos? Por ejemplo, ¿qué pasaría si perdieras tu empleo mañana? ¿Podrías recurrir a algunos ahorros o estarías en un apuro? Si de repente tu coche tiene una avería, ¿sabrías de dónde sacar el dinero para repararlo? ¿Tu seguro se haría cargo o tendrías que pagar la reparación? Lo mismo pasa al tener que cambiar las ruedas de nuestro vehículo, al reparar o sustituir algún electrodoméstico, la operación de nuestra mascota, entre otros. 
Los gastos imprevistos, como su propio nombre indica, son gastos que no hemos tenido en cuenta al elaborar nuestro presupuesto. Llegan sin previo aviso y para hacerles frente podemos: echar mano de nuestro fondo de emergencia (constituido para este fin), solicitar un anticipo de la nómina, recurrir a los préstamos rápidos, pedir dinero prestado a algún amigo o familiar, etc.
La mejor manera de afrontarlos es estar bien preparado ante ellos, y que “no nos pille el toro”. Por lo que recomendamos seguir los siguientes puntos:

Los gastos imprevistos, como su propio nombre indica, son gastos que no hemos tenido en cuenta al elaborar nuestro presupuesto. Llegan sin previo aviso y para hacerles frente podemos: echar mano de nuestro fondo de emergencia (constituido para este fin), solicitar un anticipo de la nómina, recurrir a los préstamos rápidos, pedir dinero prestado a algún amigo o familiar, etc.
La mejor manera de afrontarlos es estar bien preparado ante ellos, y que “no nos pille el toro”. Por lo que recomendamos seguir los siguientes puntos:
- Preparar un presupuesto.
Si elaboramos un completo presupuesto que contemple los gastos y los ingresos de todos los miembros de la unidad familiar, tendremos una idea mucho más clara de nuestro panorama financiero. No solo mejoraremos nuestras cuentas, también lograremos un equilibrio perfecto entre ingresos y gastos, sabiendo exactamente en qué empleamos el dinero. Para hacer este informe, lo primero que deberemos de hacer es una recopilación de todos los gastos e ingresos habituales. Después, tendremos que diferenciar entre gastos fijos, variables. ¿Por qué es importante hacer esto? Porque así, se podrá priorizar su importancia, y tomar decisiones al respecto para afrontar gastos imprevistos. El objetivo de elaborar este presupuesto familiar es saber en qué estamos gastando el dinero. Así podremos evitar o al menos hacer frente a cualquier situación económica difícil, planificando nuestros gastos.
- Crear un fondo de emergencia.Tras realizar el presupuesto, es conveniente guardar una partida en el mismo para crear un fondo de emergencias. Para tener este colchón, deberemos ahorrar tanto en las épocas de bonanza como las de crisis. Tener apartados unos ahorros de emergencia es la mejor forma de estar preparado para cualquier imprevisto. El dinero que vayamos guardando nos servirá para hacer frente a los posibles gastos imprevistos que puedan alterar nuestra economía doméstica. Ya lo dice el refrán: “más vale prevenir que lamentar/curar”.
- Tener el control de nuestras cuentas bancarias. Para controlar mejor todos los gastos e ingresos, se recomienda unificar todo en una misma cuenta corriente. Es conveniente informarnos bien de los distintos tipos de cuentas que hay para ver la que mejor se adapte a nuestras necesidades personales. Otro consejo para controlar las finanzas es establecer alertas para que nos avisen de cada movimiento en las cuentas. Así, no tendremos sorpresas desagradables, o al menos podremos darles solución a tiempo.

- Identificar los problemas. El futuro no se puede predecir, pero hay ocasiones en las que sí que percibimos que algo puede torcerse y nos preparamos con tiempo. Por ejemplo, si últimamente siempre que llegamos a casa después de trabajar nos encontramos con que la calefacción no se ha encendido como debería, puede ser que la caldera esté a punto de estropearse. Si el coche pasó la ITV muy justito, no es descabellado pensar que algún día podría decir adiós para siempre. Si han pronosticado que se aproximan fuertes lluvias, es posible que nos reaparezcan esas malditas humedades del techo. Localizar un posible problema antes de que ocurra nos da tiempo para adelantarnos a los acontecimientos y tratar de evitarlos o, al menos, prever el dinero que necesitaremos y apartarlo.

- Revisar la cobertura de nuestro seguro. Repasar la póliza de seguro y comprobar qué es lo que cubre. Por ejemplo, si hubiera una avería o rotura en la casa, mirar si el seguro se haría cargo de la estructura, los muebles y objetos, y bajo qué condiciones. Además, tampoco estaría de más tener un seguro de salud complementario para largos periodos de enfermedad o accidentes que nos impidan trabajar. En cualquier caso, con los seguros a veces es mejor pagar algo cada mes en vez de hacernos cargo de toda la factura.