Vacaciones de verano baratas
Desprendámonos del tópico de que viajar es caro. No es lo mismo dejarlo todo en manos de una agencia y contratar un paquete de lujo todo incluido que preocuparse uno mismo de buscar los vuelos y los hoteles, además de investigar acerca de restaurantes económicos o atracciones turísticas gratuitas.
La diferencia entre gastarse en unos días de descanso los ahorros de toda una vida o únicamente lo justo y necesario depende de muchos factores. Para empezar, lo fundamental es saber cuánto nos podemos gastar y, sobre ese presupuesto máximo, ir restando el coste del alojamiento, los transportes, las dietas, las entradas a sitios de interés, etc. También es muy importante decidir el destino. Organizar un viaje exige tiempo y dedicación, pero al final nuestro bolsillo nos lo agradecerá.
Eso sí, si todavía no tenemos los planes cerrados, debemos intentar planificarnos con la mayor antelación posible, para así poder organizarnos de forma adecuada, conseguir mejores precios y poder disfrutar de las vacaciones sin preocupaciones ni agobios de última hora.
Es importante también que comparemos precios y ofertas. En este sentido, debemos fijarnos en que los precios que manejamos son precios finales, así como tener en cuenta los posibles suplementos y gastos adicionales que nos podamos encontrar para evitar sorpresas de última hora.
Recordar que los servicios «low cost» no tienen por qué ser necesariamente los más económicos. Por ejemplo, contratar un vuelo que nos deje en un aeropuerto más alejado de nuestro destino final puede resultar finalmente más caro al tener que sumar el coste del transporte alternativo. Deberemos tener en cuenta todas estas cuestiones antes de contratar un servicio u otro.
Ahorrar con el transporte
Con los billetes de avión: Si las fechas son flexibles, evitaremos volar cuando lo hace todo el mundo: fines y principios de semana, mediados y finales de mes. Si sabemos cuándo serán nuestras vacaciones, buscaremos, compararemos y compraremos tres o cuatro meses antes. Si no, lo ideal es que lo hagamos con al menos seis semanas de antelación. Los chollos de última hora existen, pero dejarlo para el último momento es arriesgado porque la compañía ya ha podido cubrir costes y prefiere no solo no bajar la tarifa, sino subirla. Es mejor evitar empezar con mal pie las vacaciones de verano teniendo que pagar gastos por el sobrepeso del equipaje. No debemos olvidarnos de pesar y medir bien la maleta antes de poner rumbo al aeropuerto. Para asegurarnos de que cumple con los requisitos de la compañía de transportes con la que viajemos deberemos comprobarlo en casa cuando aún estemos a tiempo de sacar cosas que no vayamos a necesitar y ahorrar nos gastos imprevistos.
En el transporte por carretera: Para recorrer determinadas distancias, alquilar un coche puede ser en una opción económica, sobre todo, cuando entre un punto y otro no existe una red de transporte público cómoda y asequible o bien es deficitaria en frecuencia. También podemos compartir coche para cubrir un trayecto y así repartir gastos ayuda al bolsillo y al medio ambiente. Asimismo, no hay que desestimar el autobús, ya que suele ser barato y permite un contacto más directo con la realidad del lugar que se visita.- Con las tarjetas turísticas: Muchas ciudades ponen a disposición de los turistas tarjetas para usar toda la red de transporte público durante varios días a un precio atractivo, además de incluir descuentos en la entrada a algunos puntos de interés. Aunque son ideales para los que quiere abarcar mucho en poco tiempo, es importante comparar su precio con las tarifas estándar. Por otro lado, no está de más que preguntar al hotel si cuenta con un servicio gratuito desde/hasta el aeropuerto.
Ahorrar con el alojamiento
Con la localización: Dormir en un hotel céntrico siempre será más caro que uno en la periferia, pero puede que compense si la mayoría de los sitios interesantes se localizan cerca del mismo. Sin embargo, si nos planteamos muchas excursiones fuera del «campamento base», quizá de un poco igual que nuestro hotel esté más apartado del centro. Todo depende de lo grande que sea el entorno que queremos conocer y de las conexiones que existan entre lo que es imprescindible ver.- Con el intercambio de casas: Si tenemos una casa en propiedad y una mentalidad abierta, el intercambio de casas es una alternativa fantástica al alojamiento tradicional. Existen webs donde personas de todo el mundo registran su vivienda y entran en contacto para intercambiar sus residencias por unos días. Si no tenemos casa, pero tenemos un sofá o una habitación que prestar, el couchsourfing es una solución más mochilera, pero igualmente digna. Ambas fórmulas son gratuitas. Disfrutaremos conociendo la vida y cultura local con todas las comodidades de un hogar y ahorrando hasta un 40% del presupuesto del viaje.
Con el alquiler: Según una encuesta de movimientos turísticos de los españoles, un hotel supone un gasto diario de 84,2 euros, mientras que alquilar una vivienda cuesta una media de 40,1 euros al día. Se trata de una brecha de más del doble. Los servicios de un hotel son más amplios que los de un apartamento en alquiler, pero si podemos renunciar a que nos hagan la cama o nos limpien el baño, podremos invertir los euros ahorrados en otros menesteres.
Aquí dejamos una comparativa de los distintos alojamientos que podemos encontrar:

Ahorrar en las dietas
- Ahorrar con el desayuno incluido: Cuando se reserva la estancia en un hotel, las ofertas de desayuno incluido no hay que descartarlas a la primera. No son pocos los establecimientos que incluyen un desayuno simple pero realmente económico. Por otro lado, el bufé libre que ponen a disposición de los clientes muchos alojamientos puede darnos energía para hacer turismo toda la mañana hasta la hora de comer, sin tener que reponer fuerzas con cualquier cosa y a cualquier precio.
Comprando en el súper: Localizar un supermercado cerca del hotel y echar un vistazo. Si la habitación del hotel dispone de un aparato eléctrico para calentar agua, comprando café soluble y unas galletas tendremos el desayuno solucionado. También ahorraremos bastante si llevamos fruta o nuestros propios sándwiches a las excursiones. Si nos alojamos en un lugar con cocina, no tenemos por qué cenar fuera. Es conveniente seguir la pista de los mercadillos locales, donde compran los autóctonos.- Consejos:
- Consumir siempre productos de temporada, resultan más económicos.
- Recurrir a las recetas caseras de toda la vida, suelen ser las más equilibradas y sencillas.
- Evitar los alimentos funcionales o con propiedades añadidas si realmente no los necesitamos, pueden llegar a costar el doble que su versión convencional.
- No abusar de los light ni los precocinados, que son caros y prescindibles.
- En líquidos: Hidratarse bebiendo agua cobra especial relevancia cuando se vista una ciudad en verano, y más aún si se hacen rutas de senderismo u otras actividades relacionadas con la naturaleza. Aunque el agua embotellada es un seguro para nuestra salud, hay que informarse sobre la potabilidad del agua corriente por si fuera apta. Además, el agua fría es más cara que si la compramos natural, por lo que si la ponemos en la nevera o congelador el día anterior nos ahorraremos un dinero.
Con comida envasada: Aunque nuestro deseo sea disfrutar todos los días a mesa puesta de la gastronomía local, quizá la factura sea demasiado alta. Llevar algo de comida para reducir una parte del gasto en dietas no es ningún disparate. El fiambre al corte y al vacío ocupa muy poco espacio en la maleta y será un buen aliado de nuestro bolsillo. Las latas de conserva pesan más debido al líquido que contienen, además de resultar más difíciles de encajar en el equipaje.
Finalmente, los que quieren hacer turismo por su cuenta y sin que les cueste un euro tienen cada día más opciones. En las principales capitales del mundo hay servicios de guías gratuitos o servicios de audio-guías para descargarlos en el móvil. Y a veces, el secreto para disfrutar de unas vacaciones no es irse lo más lejos posible, sino descubrir o potenciar una afición: fotografía, deportes, masajes… Diferentes organizaciones se esfuerzan por ofrecer “escapadas temáticas”. Otra opción es recorrer tu ciudad y sus museos con ojos de turista.