¿En qué se me va el dinero en verano?
No es extraño que si no llevamos un control de nuestra economía doméstica tendamos a pensar que nos falta dinero. Simplemente se trata de que no somos conscientes realmente de todo lo que podemos llegar a gastarnos, todos esos pequeños gastos que al final acaban sumando un gran importe.
Pero llega el verano y parece ser que el dinero aún nos dura menos, por ello hemos elaborado esta lista de cosas con las que se nos puede ir fácilmente el dinero en estas fechas y que tengamos en cuenta para evitar el gasto o al menos reducirlo.
La improvisación de última hora. En verano queremos aprovechar al máximo el tiempo libre y solemos desorganizarnos en las compras. Si hacemos una gran compra de productos no perecederos al principio de las vacaciones, tendremos asegurado un abastecimiento esencial al mejor precio. Y cuando lleguemos al lugar de vacaciones, es mejor dar una vuelta para saber qué tenemos a nuestro alcance y no ir al primer supermercado que veamos.- La falta de planificación. Las vacaciones están para olvidarse un poco de todo y relajarnos. Pero no despeguemos los pies del suelo, así que lo conveniente es planificar los gastos y establecer un presupuesto.
- No tener en cuenta las ofertas del súper. Para que no se nos escape ninguna oferta al llenar la cesta de la compra podemos utilizar comparadores de precios de internet. O también optar por compras online, que suelen tener promociones y precios muy ajustados.
- Los gastos extras. Tener más tiempo libre supone también más tiempo para gastar. Por ello es necesario hacer un ejercicio de contención, debemos evitar extras como las palomitas en el cine o lleva una botella de agua encima para no caer en la tentación de un refresco.

- Las comidas fuera de casa. Podemos conseguir descuentos de hasta el 70% haciendo reservas online. Antes de pedir es conveniente echar un ojo al menú del día, además de ser la propuesta más económica, los alimentos suelen ser los más frescos. Y cuidado con las bebidas, que es donde suelen cargar los precios más altos.
- Las tarifas aéreas. La primera tarifa de vuelo que encontramos no siempre es la mejor. No es aconsejable lanzarse a la primera consulta sin antes comparar todas las posibilidades. Muchas páginas cargan al final gastos de gestión, cargos extras por escoger asiento, equipaje o por el tipo de tarjeta con el que realicemos la compra.
Olvidar los packs de viaje. Si estamos organizando un viaje, debemos saber que con los paquetes que incluyen avión más hotel podemos ahorrar hasta un 30%. Otra buena táctica es ser flexible con el calendario, moviendo las fechas se pueden conseguir tarifas de vuelo y alojamiento más ventajosas.- Esperar hasta el último momento. Si esperamos al último momento para adquirir alojamientos, vuelos y entradas, seguramente las tarifas más económicas ya estén agotadas. Encontrar ofertas de última hora no es común, así que es mejor olvidarse del tópico de los chollos de última hora.
- Limitarse a los hoteles. Existen alternativas más económicas que el hotel para alojarse. Podemos intercambiar nuestra casa, alquilar habitaciones en casas particulares, dormir en habitaciones compartidas…

- Una mala conducción. Conducir por encima de la velocidad establecida, no solo nos hace gastar más, sino que puede hacer peligrar nuestra vida, la de los demás y que nos caiga una multa que arruine el presupuesto.
- Despilfarrar con el coche. El precio de la gasolina y el aumento de trayectos durante el verano acentúa la conveniencia de controlar los gastos del coche. No apurar las marchas, planificar antes la ruta, apagar el motor en paradas prolongadas, controlar la presión de los neumáticos, no abusar del aire acondicionado o llevar el maletero bien organizado (y sin peso de más), son medidas que reducen mucho el consumo de combustible.
- No estar al día del ocio gratis. Casi siempre asociamos las actividades de ocio con pagar, cuando no siempre tiene que ser así. Mantenerse informado de las propuestas del Ayuntamiento, informarse de los días gratuitos de los museos o buscar alternativas como fiestas populares, cines al aire libre o las visitas sin coste que ofrecen algunas instituciones.

- Malgastar agua. Tanto la lavadora como el lavavajillas deberemos ponerlos solo cuando estén llenos, reducir el volumen de descarga de las cisternas introduciendo una botella de agua en el interior, cerrar el grifo mientras nos estemos cepillando los dientes o enjabonar los platos son algunas medidas para ahorrar en los gastos fijos del hogar.
- Malgastar aire acondicionado. Cuando el calor aprieta, lo más fácil es bajar la temperatura del termostato y tirar de aire acondicionado, pero también es la solución más cara. Por cada grado que bajamos, aumentamos el consumo eléctrico un 7%. Es conveniente recordar que podemos controlar el calentamiento de la casa con persianas, toldos… Ahorrar en la factura de la luz es posible si seguimos estos trucos.

- Comprar por capricho. Muchas veces adquirimos cosas que no entraban en nuestros planes (y que no necesitamos). No sacar la cartera sin preguntarnos si la compra responde a una necesidad real o más bien es una forma de compensar un mal día o de combatir el aburrimiento. Anticiparse y aprovechar las rebajas y los descuentos de nuestras tiendas favoritas comprando aquello que realmente necesitamos.
Comprar y no usarlo después. Una bicicleta, una raqueta, un kayak… Con el buen tiempo las tentaciones de compra relacionadas con las aficiones aumentan. Antes de adquirirlo deberemos pensar si realmente le vamos a sacar rendimiento. Y recordar que también podemos alquilarlo, intercambiarlo o venderlo.- Tirar las cosas que ya no usamos. Antes de tirar cualquier cosa porque se ha quedado pasada o ya no la usamos, podemos pensar en revender. Según algunos estudios, en nuestros hogares acumulamos de media unos 53 objetos que no usamos y que, en el caso de venderlos, podrían proporcionarnos hasta 2.000 euros.
Pagar por NO ir al gimnasio. Si en verano no vamos al gimnasio porque cambiamos horarios o nos trasladamos de ciudad, podemos ahorrarnos la cuota y decantarnos por realizar actividades al aire libre como caminar por la orilla del mar, nadar o pasear en bicicleta. Podemos entrenar en casa y ponernos en forma mirando ejercicios en internet.- No sacar partido a las redes colaborativas. En internet hay infinitas iniciativas de economía colaborativa que permiten compartir coche, plaza de aparcamiento, intercambiar objetos y demás.
- Olvidar que no todo se paga. A menudo no nos acordamos de que hay un montón de cosas que podemos hacer que no cuestan ni un euro: quedar con los amigos, salir a pasear, leer un libro que nos enganche desde la primera página, meditar… ¡Cada uno tiene sus gustos!