¿Es bueno compartir cuentas con la pareja?
Si se vive en pareja esto implica tener gastos en común (agua, luz, gastos de comunidad, alimentos, etc.), y ¿cómo se hace frente a todos estos gastos? Tenemos varias formas:

- Hacer un fondo común. Se acuerda ingresar todos los meses una cantidad para poder cubrir los gastos comunes y así cada uno aporta lo mismo.
- Que cada vez pague uno de los dos. Aunque este método no es muy equitativo porque no todos los meses son iguales, en lo que a gastos se refiere. Ya que hay gastos variables, que como bien su nombre indica, varían y no se trata de la misma cantidad siempre.
- Compartir las finanzas o establecer un régimen de bienes compartidos. Implica que todo lo que nosotros tenemos es también de nuestra pareja. No importa quién lo haya pagado o si existen muchas diferencias de sueldo entre ambos. Todo es de los dos.
La buena administración de las finanzas permite a la pareja reducir los problemas económicos, vivir más tranquilos, tomar mejores decisiones y estar preparados para afrontar emergencias. Es una de las formas más sencillas para que la pareja se labre un mejor futuro.
Por ello es conveniente seguir los consejos que os mostramos a continuación puesto que pueden ayudar a un mejor manejo de las finanzas en pareja, sin importar si llevan juntos diez meses o diez años.
- Hablar de ello y llegar a un acuerdo. Hay varias formas de manejar el dinero en pareja, pero todas ellas requieren de comunicación y organización. Abordar el tema del dinero puede ser difícil, puesto que las personas suelen tener ideas distintas respecto del tema, sin embargo, llegar a un consenso es indispensable.
- Elaborar un presupuesto. Tener un presupuesto y respetarlo es crucial para la tranquilidad financiera. Es también una herramienta clave para establecer metas y reconocer qué gastos son más fáciles de reducir cuando sea necesario.
- Tener un fondo de ahorro para emergencias. Las emergencias llegarán tarde o temprano y cuando suceda, es muy probable que cuesten dinero; lo importante es estar preparados. Separar una parte de sus ingresos cada mes para tener un fondo de emergencia, es lo primero que deben hacer cuando reciben sus sueldos. Este ahorro les permitirá vivir con menos preocupaciones y resolver rápidamente cualquier eventualidad como enfermedades, accidentes o eventuales despidos laborales de alguno de los dos.
- Ahorrar para cumplir metas en común. Una vez que tengan un fondo para afrontar emergencias, considerar tener un fondo de ahorros para metas comunes. Puede ser llevar a cabo un viaje, comprar un coche, una casa y la educación de los hijos.

- Ser pacientes. Lograr entenderse no siempre es fácil, sobre todo en el control de los gastos. Todas las parejas atravesarán tarde o temprano dificultades con el dinero. Muchos querrán conseguir un patrimonio financiero más rápido de lo que pueden, y no es inusual que se presenten frustraciones. Pero no hay razón para desesperarse. Si son responsables con el manejo de sus finanzas y tienen buena comunicación, el único ingrediente que se requiere es la paciencia. Dense ánimos mutuamente.
- Evitar tomar decisiones precipitadas. Uno de los grandes errores de las parejas es compartir una cuenta bancaria antes de tiempo. Lo mejor es ir avanzando en la relación poco a poco para tener tiempo de conocerse el uno al otro y de analizar la situación. Convivir con alguien es una prueba de fuego. Debemos saber qué es la convivencia durante unos meses antes de tomar una decisión así.
- Nunca tener secretos financieros. El 21% de las personas de entre 25 y 35 años piensan que las deudas son el mayor motivo de la ruptura de parejas. Por este motivo, alrededor del 5% de las personas mantienen en secreto ciertas cuestiones económicas propias. Este comportamiento puede ser perjudicial por muchas razones, partiendo de la base de que se rompe la confianza en la pareja y llegando a provocar desequilibrios en los presupuestos anuales.

- Aclarar las cosas desde el principio. Desde el primer momento en que se decide vivir en pareja, hay que dejar claro cómo se va a llevar a cabo los gastos del hogar. La idea es evaluar la situación de cada uno y sus capacidades económicas. Después es conveniente valorar los sentimientos hacia el hecho de compartir o no los bienes económicos.