Como inculcarles a los niños el hábito del ahorro
Hay algo que todos, tarde o temprano, debemos aprender en la vida: gestionar nuestras finanzas personales. Y para ello ahorrar es el primer paso. Así que, si eres padre o madre seguro que te has planteado en algún momento la necesidad de enseñar a ahorrar a los hij@s, porque si son capaces de hacerlo desde pequeños podrán gestionar mejor sus finanzas durante toda su vida.
Pero no solamente es eso, es muy importante aprender a fijarse metas y conseguirlas, y el ahorro es una herramienta ideal para aprender a hacerlo y practicarlo. El dinero es un fin para conseguir un objetivo, un concepto que es necesario que los niñ@s lo aprendan. Los objetivos sirven para establecer prioridades y diferenciar deseos de necesidades, pero sobre todo ayudan a posponer la gratificación. Un estudio de la Universidad de Harvard descubrió que los niñ@s que son capaces de posponer la gratificación inmediata, es decir, que son capaces de esperar, tiene mejores notas y menos problemas en la vida. El ahorro sirve para que los niñ@s aprendan esta habilidad crítica y que se den cuenta de la ventaja de trabajar a largo plazo en lugar de buscar la recompensa inmediata.
Para lograr que nuestros hij@s ahorren y aprendan a marcarse metas y a posponer gratificaciones, sólo vamos a necesitar tres elementos: su paga, un bote transparente y a ti, que vas a ayudarle a lograrlo.

a) Su paga
“No le puedes enseñar a tu hij@ a ir en bicicleta si no le das antes una bicicleta”. Es decir, no pueden ahorrar si no tienen nada que ahorrar, y aquí es donde entra la paga.
La cantidad depende de cada familia, pero siempre es mejor que la paga sea semanal que mensual. Puesto que se manejarán mejor controlando pocos días y poco dinero y más adelante conforme vaya creciendo vamos aumentando el periodo de tiempo.
En cualquier caso, la paga es sólo una alternativa. Si la paga no nos convence, hay otras formas de ayudarle a ahorrar. Lo importante es que el niñ@ aprenda a gestionar el dinero y se familiarice con él. Podemos conseguirlo haciendo que se gane lo que recibe. Desde colaborando en las tareas de casa hasta ayudando a hacer las uñas a la abuela o haciendo masajes a sus padres. En este punto todo vale. La ventaja de esta fórmula es que el niñ@ aprende que nadie regala nada en la vida y que hay que ganarse el dinero.
En cualquier caso, lo importante es que el niñ@ tenga unos ingresos, un dinero que poder gestionar y ahorrar.
b) El bote transparente
Podemos usar un bote de cristal o uno de plástico, pero lo importante es que sean transparentes, porque así los niñ@s pueden ver cómo crece su ahorro y mantener la motivación.
El número de botes depende de cada niñ@, pero lo ideal es tener uno para cada objetivo. Y aquí es donde empieza nuestro trabajo como ‘coaches financieros’ de nuestros hij@s. Debemos ayudarles a establecer sus metas de ahorro en función de su edad y de su paga.
El objetivo debe ser cuantitativo. Es decir, debe expresarse en una cantidad concreta de dinero que deben lograr. Para quienes están empezando y para los más pequeños es mejor establecer metas alcanzables en un plazo de no más de dos o tres semanas. Así verán cómo su esfuerzo tiene recompensa. Poco a poco ya iremos trabajando en objetivos más ambiciosos y que impliquen más esfuerzo y más tiempo.
Una buena idea para definir los objetivos es buscar cosas que puedan usar varias veces, como un juguete que les haga mucha ilusión y que sepamos que van a jugar mucho con él o un abono que puedan usar durante todo el año, como el pase para el parque de atracciones o el zoo. Además, con el segundo les enseñamos el valor que tienen las experiencias frente a las cosas materiales.
c) La familia
Es fácil no darse cuenta, pero al final el elemento que va a determinar la relación de nuestros hij@s con el dinero somos nosotros como padres y como familia. Hay varias cosas que podemos hacer para inculcar los valores que ayudarán a los pequeños a convertirse en ahorradores:

-Hacer ejemplo
Decía Albert Einstein que el ejemplo no es la mejor forma de enseñar, es la única. No podemos pretender que nuestros hij@s sean responsables con su paga si nosotros no lo somos con nuestro sueldo. Para predicar con el ejemplo les podemos enseñar cómo nosotros también estamos ahorrando para comprar algo que queremos porque no se puede tener todo de forma inmediata.
-Incentivar el ahorro
Según se hagan mayores, los objetivos irán siendo cada vez más caros y ambiciosos. Hay que ayudarles a través de incentivos. En este punto hay dos estrategias, la primera es decirles que, si ahorran cierta cantidad, nosotros pondremos el resto. Por ejemplo, que quieran comprarse una videoconsola y acordamos que cuando ahorren 300 euros, pondremos el resto para que puedan comprarlo.
La segunda estrategia es ayudarles a conseguir más dinero. Hay muchas fórmulas, pero la que más les va a ayudar es sentarnos con ellos a pensar qué pueden hacer para ahorrar más y que sean ellos quienes empiecen proponiendo ideas.
-Que entiendan la importancia del ahorro
Para los más pequeños puede ser complicado asimilar que deben ahorrar. Una buena forma es usar ejemplos de animales ahorradores, porque la mayoría de niñ@s los entiende mejor. ¡Por algo las usan en la mayoría de las fábulas! Un buen punto de partida puede ser el clásico de La Hormiga y la Cigarra. O como los libros de la colección de educación financiera de Cadireta de Boga que explican historias relacionadas con la economía y el dinero, además de la importancia de ahorrar y los beneficios de hacerlo.
-Ahorrar en casa
Otra fórmula para inculcar hábitos de ahorro es ahorrando con los recursos de nuestro entorno. Podemos empezar por cerrar los grifos al cepillarse los dientes, apagar siempre la luz o no desperdiciar agua jugando, por poner tres ejemplos. Del mismo modo, podemos reciclar objetos de casa.
-No darles todo lo que quieren
Uno de los aprendizajes más importantes del ahorro es que enseña a ganarse las cosas. Ahorrar supone un esfuerzo y así los pequeños tienen la sensación de que se están ganando aquello que quieren.
Además, de esta forma aprenden a diferenciar entre lo que quieren y lo que necesitan, aprenden a establecer sus prioridades y a enfocarse en la consecución de sus objetivos.

-Marcar objetivos comunes
Si queremos dar ejemplo en el ahorro, nada mejor que tener un objetivo común para toda la familia y un bote transparente para este objetivo.
Las vacaciones pueden ser esa meta porque están acotadas temporalmente (hay que ahorrar dentro de un plazo), podemos asignarles un coste y además permiten incluir a los pequeños en la toma de decisiones de la familia y ven cómo su opinión se tiene en cuenta.
-Sacarle provecho a los cumpleaños
Los cumpleaños son el momento ideal para dar un paso adelante en el ahorro. Se puede aprovechar ese dinero para trabajar con ellos la toma de decisiones y el establecer sus prioridades.
Estos trucos junto con otros valores clásicos como la constancia ayudarán a los pequeños a aprender a fijarse objetivos, posponer sus gratificaciones y a tener una mejor relación con el dinero.