Pago seguro en las compras online
El comercio electrónico no para de crecer: desde los últimos años ha mostrado una evidente tendencia de crecimiento a nivel mundial, circunstancia que se ha acelerado con la pandemia. Según un estudio de Universal Pay en 2020 sobre “el futuro de la aceptación de pagos” el 95% de los encuestados compra habitualmente o ha comprado alguna vez a través de internet.

Comprar conlleva algunas ventajas: es muy cómodo, rápido, podemos comprar desde cualquier lugar, de manera inmediata y a cualquier hora, podemos acceder a un amplio catálogo de productos y tiendas, recibir los productos en nuestro domicilio, etc. Los beneficios son infinitos, pero a pesar de la creciente popularidad de las compras online, todavía existen algunos peligros, especialmente con relación a los pagos.
Aunque no corremos el peligro de que nos roben la cartera mientras hacemos cola para pagar, corremos el riesgo de que nos copien los datos de la tarjeta bancaria y realicen movimientos en nuestra cuenta bancaria.
Las compras online y el COVID han potenciado el uso de las tarjetas y han reducido el uso de efectivo, el pago con tarjeta es más limpio (evitamos contacto con terminales), seguro y cómodo. Pero ya no solo el uso de tarjetas, sino este método combinado con la tecnología sin contacto (Contactless) y el móvil.
En cuanto a los pagos digitales, dependiendo de a quien queramos pagar, utilizaremos una tecnología u otra:

Como podemos observar, no hay un único medio de pago por lo que deberemos extremar las precauciones en cualquiera de los métodos que queramos utilizar, ya sean medios de pago digitales o los convencionales (efectivo, tarjetas, transferencias, etc.). Lo primero es asegurarnos que el sitio web donde queremos comprar es seguro.
Lo menos recomendable es pagar con la tarjeta de crédito o débito, pese a ser el método más usado es el que mayor riesgo conlleva si existen dudas sobre la fiabilidad de la web, además que estamos facilitando datos sensibles. En este caso, lo más recomendable sería utilizar una tarjeta virtual o Paypal.
¿Cómo funciona una tarjeta virtual?
Son tarjetas prepago y están diseñadas específicamente para pagos y compras a través de Internet, y para ello se ofrecen una serie de medidas de seguridad adicionales.
No es una tarjeta física. Sin embargo, sí proporciona a los usuarios un número, un período de validez y un código de seguridad correspondiente, que son datos necesarios e imprescindibles para las compras por Internet.
La mayor ventaja de estas tarjetas es que tienen fondos limitados. Se “recarga” manualmente y así, se elige la cantidad máxima disponible. No está directamente vinculada a una cuenta corriente o cuenta de ahorros, por lo que, en caso de un ataque de un tercero, solo puede acceder al saldo disponible. Por ejemplo, se pueden cargar únicamente 50 euros para una compra puntual y, en caso de ataque online, únicamente nos podrían robar esos 50 euros sea cual sea el saldo disponible en nuestra cuenta corriente o en nuestra cuenta de ahorro.